Martes, 2 Octubre, 2018 Los estudios forenses de los últimos hallazgos en Castillejo del Bonete desvelarán nuevos datos sobre el ritual funerario de la Edad del Bronce
Visita de la asesora de la Junta al yacimiento de Castillejo del Bonete.
Finalizan las excavaciones de este verano centradas en la cueva utilizada como sepulcro y en la que han trabajado desempleados de Terrinches. La Junta, que ha financiado cerca del 55% de la campaña, ha realizado una inspección oficial a las excavaciones arqueológicas.

El estudio forense de los hallazgos de la campaña arqueológica que se ha llevado a cabo durante este verano en Castillejo del Bonete, el yacimiento prehistórico de Terrinches (Ciudad Real) declarado Bien de Interés Cultural (BIC), permitirán avanzar en el conocimiento del ritual funerario de principios de la Edad del Bronce que se practicaba en este centro ceremonial vinculado a una religión solar.

La campaña, que se ha saldado con unos resultados “muy buenos”, según los directores de las excavaciones,  los profesores Luis Benítez de Lugo (arqueólogo) y María Benito (antropóloga), finalizó hace unos días con la visita de inspección oficial de la asesora de Patrimonio y Arqueología de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Mª Antonia Garrido. La Viceconsejería de Cultura ha financiado en un 54,44% (18.339,55 euros) el presupuesto total (33.080€) que se ha destinado mayoritariamente a la contratación de personas desempleadas.

Los restos que se han recuperado en las excavaciones, entre los que por primera vez se encuentran enterramientos infantiles en recipientes cerámicos, se encuentran ya en la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid donde los investigadores tratarán de encontrar datos que sustenten un relato científico sobre las prácticas funerarias de los prehistóricos manchegos, según afirman las codirectoras de los trabajos, Isabel Beltrán y Alexandra Muñoz.

El alcalde de Terrinches, Nicasio Peláez, ha destacado que los resultados de estas últimas excavaciones confirman “la relevancia y el alcance de la línea estratégica que emprendimos hace dos años para poner en valor nuestro patrimonio arqueológico”. Por eso, ha explicado que el equipo técnico trabaja ya para explicar cuanto antes en artículos científicos dirigidos a revistas especializadas internacionales de primer nivel lo que se ha encontrado.

“No es fácil publicar en ellas, pero el interés del yacimiento y el rigor de los trabajos que se han realizado van a permitir superar todos los filtros evaluadores y el nombre de Terrinches va a ser difundido pronto, otra vez gracias a nuestras acciones sobre el Patrimonio Cultural, por todo el mundo”, ha afirmado.

Nicasio Peláez ha revelado que este yacimiento está suscitando mucho interés entre la población y atrae visitantes a la zona. El alcalde ha recordado que una de las últimas acciones para impulsar el turismo ha sido adecuar su acceso asfaltando el camino de acceso y que el objetivo ahora es consolidar el yacimiento. “Terrinches va a disponer próximamente de más de 100 camas para acoger a los turistas en diferentes formatos: hotel rural, cabañas ecológicas y albergue juvenil, queremos que los turistas puedan conocer todo nuestro patrimonio y pernoctar en nuestra localidad”.

Sobre Castillejo del Bonete

Castillejo del Bonete fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2014 y cuenta con financiación a través de la línea de ayudas a proyectos de investigación competitivos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que este año lo ha incorporado a la red de yacimientos visitables de la región. Es un santuario solar compuesto por varios túmulos conectados entre sí mediante corredores. Todo el complejo monumental fue edificado sobre una cueva natural que consta de varias galerías. La cueva, que ha permanecido sellada desde la Prehistoria hasta su descubrimiento en 2003, está acondicionada mediante construcciones diversas. También cuenta con arte rupestre esquemático. Tanto su interior como los túmulos exteriores fueron empleados recurrentemente durante más de cinco siglos para enterrar personas, depositar objetos y realizar ritos de comensalidad.

Su origen data de la época del Bronce de La Mancha, la denominación historiográfica genérica de la subdivisión espacial y temporal de la Prehistoria en la península ibérica también conocida como Cultura de las Motillas. Grupos humanos sedentarios, que basaban su sustento en la ganadería y la agricultura, ocuparon el territorio actualmente conocido como La Mancha (gran parte de la provincia de Ciudad Real, prácticamente toda la de Albacete y parte de las de Toledo y Cuenca) a partir del Calcolítico, constituyendo uno de los sustratos indígenas que dio origen a la cultura íbera.